Secreciones cutáneas de una rana podrían curar la diabetes tipo 2
03 Mar 2008 (rpp.com.pe)
Las secreciones cutáneas de una rana sudamericana podrían ser usadas para tratar la diabetes tipo 2, informó hoy un grupo de científicos de la Universidad del Ulster (Irlanda del Norte) y la Universidad de los Emiratos Árabes Unidos.
El estudio, presentado hoy en una Conferencia sobre Diabetes celebrada en Glasgow (Escocia), aseguró que la llamada "rana paradójica" es capaz de producir un compuesto que estimula la emisión de insulina.
Los científicos creen que la versión sintética de ese compuesto, conocida como "pseudin-2", podría ser usada para la elaboración de nuevas medicinas eficaces en el tratamiento de la diabetes tipo 2.
Este batracio recibe el nombre de "rana paradójica" porque en su etapa de renacuajo llega a medir 27 centímetros, mientras que en la adulta su tamaño llega a reducirse hasta los cuatro.
Sólo en el Reino Unido se cree que unos dos millones de personas padecen la citada enfermedad, que se produce cuando el organismo no genera suficiente insulina o ésta no funciona adecuadamente, por lo que el paciente no puede regular los niveles de glucosa en la sangre.
El presidente de la asociación británica Diabetes UK, Douglas Smallwood, explicó que la diabetes tipo 2 puede mantenerse bajo control a través de una dieta adecuada y ejercicio físico, aunque el tratamiento farmacéutico se hace indispensable a medida que avanza la enfermedad.
"Necesitamos nuevos tratamientos, porque así podremos reducir el riesgo de complicaciones, como la ceguera, problemas coronarios o nefríticos", destacó Smallwood.
Según Yasser Abdel-Wahab, miembro del equipo investigador, los primeros resultados logrados con el "pseudin-2" han sido "fascinantes", pues se ha conseguido "estimular la secreción de insulina de células del páncreas sin producir efectos tóxicos".
También han notado que la versión sintética del "pseudin-2" es más eficaz que la natural, lo que abre el camino para el desarrollo de medicamentos eficaces, añadió el científico.
"Necesitamos investigar más -precisó-, pero cada día hay más estudios sobre descubrimientos de drogas naturales contra la diabetes que, como se puede ver, están dando unos resultados fascinantes".
Abdel-Wahab explicó, además, que las investigaciones sobre las propiedades curativas de las secreciones de anfibios para tratar la diabetes se encuentran en un estado muy avanzado.
Prueba de ello es el éxito del medicamento "Exenatide", elaborado a partir de una hormona denominada exedin-4 del lagarto Gila, especie oriunda de los desiertos del sur de Estados Unidos y del norte de México.
¿Cuándo empieza a ser un problema la obesidad?
04 mar 2008 (terra.com)
Algunos expertos aseguran que aún no se ha demostrado cabalmente que ser gordo represente un peligro para la salud.
"La epidemia de obesidad ha sido muy exagerada", afirmó Vincent Marks, profesor emérito de bioquímica clínica de la Universidad de Surrey.
Marks es parte de un reducido grupo de escépticos que dudan que la obesidad represente un problema serio. Sostienen que los datos que se manejan para alertar sobre los peligros de la gordura no son definitivos y que no hay suficientes pruebas de que la obesidad cause problemas como presión alta, males cardíacos y cáncer.
Esa tesis va en contra de todo lo que viene diciendo la medicina desde hace años.
Desde hace tiempo se asocia la gordura con males como la diabetes, que puede generar problemas cardíacos, renales y neurológicos. También hay indicios crecientes de que el exceso de peso puede ayudar a desarrollar ciertos tipos de cáncer.
"Hay elementos que revelan una relación fuerte entre la obesidad y enfermedades como la diabetes y males cardiovasculares", expresó James Hill, director del Centro para la Nutrición Humana de la Universidad de Colorado. "Rara vez se da diabetes del tipo dos en personas que no son obesas".
Pero hay quienes dicen que no hay pruebas de que la gordura en sí resulte peligrosa. "No hay un vínculo causal sólido", señaló Eric Oliver, autor de Fat Politics (Política de la Gordura) y profesor de ciencias políticas en la Universidad de Chicago.
Responsabilizar a la obesidad por la diabetes y los ataques cardíacos, sostiene Oliver, es como atribuir el cáncer de pulmón al mal aliento y no al cigarrillo. El exceso de peso puede ser engañoso, ya que hay otros factores como el ejercicio, la dieta o una predisposición genética a ciertas enfermedades que son más difíciles de medir que el peso.
Además de cuestionar los riesgos que representa la gordura, especialistas como Marks critican los pronósticos alarmistas sobe el aumento en la obesidad, como un alerta del gobierno británico según la cual para el 2050 la mitad de los británicos serán obesos.
Algunos expertos aseguran que aún no se ha demostrado cabalmente que ser gordo represente un peligro para la salud.
"La epidemia de obesidad ha sido muy exagerada", afirmó Vincent Marks, profesor emérito de bioquímica clínica de la Universidad de Surrey.
Marks es parte de un reducido grupo de escépticos que dudan que la obesidad represente un problema serio. Sostienen que los datos que se manejan para alertar sobre los peligros de la gordura no son definitivos y que no hay suficientes pruebas de que la obesidad cause problemas como presión alta, males cardíacos y cáncer.
Esa tesis va en contra de todo lo que viene diciendo la medicina desde hace años.
Desde hace tiempo se asocia la gordura con males como la diabetes, que puede generar problemas cardíacos, renales y neurológicos. También hay indicios crecientes de que el exceso de peso puede ayudar a desarrollar ciertos tipos de cáncer.
"Hay elementos que revelan una relación fuerte entre la obesidad y enfermedades como la diabetes y males cardiovasculares", expresó James Hill, director del Centro para la Nutrición Humana de la Universidad de Colorado. "Rara vez se da diabetes del tipo dos en personas que no son obesas".
Pero hay quienes dicen que no hay pruebas de que la gordura en sí resulte peligrosa. "No hay un vínculo causal sólido", señaló Eric Oliver, autor de Fat Politics (Política de la Gordura) y profesor de ciencias políticas en la Universidad de Chicago.
Responsabilizar a la obesidad por la diabetes y los ataques cardíacos, sostiene Oliver, es como atribuir el cáncer de pulmón al mal aliento y no al cigarrillo. El exceso de peso puede ser engañoso, ya que hay otros factores como el ejercicio, la dieta o una predisposición genética a ciertas enfermedades que son más difíciles de medir que el peso.
Además de cuestionar los riesgos que representa la gordura, especialistas como Marks critican los pronósticos alarmistas sobe el aumento en la obesidad, como un alerta del gobierno británico según la cual para el 2050 la mitad de los británicos serán obesos.
Identifican un mecanismo molecular que controla la presión sanguínea
17 mar 2008 (hispanidad.com)
Investigadores de la Universidad de Iowa han identificado un mecanismo molecular en los vasos sanguíneos que controla la presión de la sangre y el funcionamiento vascular y que podría explicar por qué ciertos fármacos para la diabetes tipo 2 también parecen bajar la presión sanguínea de los pacientes.
La investigación, que podría conducir al desarrollo de nuevos fármacos antihipertensivos, se publica en la revista 'Cell Metabolism'.
Una mayoría de pacientes con diabetes tipo 2, que está asociada con la obesidad y el síndrome metabólico, también están bajo riesgo de problemas cardiovasculares graves que incluyen la aterosclerosis, el ataque cardiaco, el ictus y la hipertensión.
El estudio se centra en una proteína llamada receptor gamma activado por el proliferador de la peroxisoma (PPAR gamma), que juega un papel crítico en el metabolismo de la grasa y la acción de la insulina y parece vincular trastornos metabólicos, como la diabetes tipo 2, con la enfermedad cardiovascular.
Los fármacos denominados tiazolidinedionas (TZD), utilizados para tratar la diabetes tipo 2, se dirigen y activan los PPAR gamma. Además de controlar el azúcar en sangre, estos fármacos también parecen bajar la presión sanguínea.
Los investigadores evaluaron la posibilidad de que estos dos efectos beneficiosos de las TZD estén producidos a través de dos mecanismos diferentes de los PPAR gamma y para ello bloquearon en ratones el funcionamiento de los PPAR gamma en los músculos lisos vasculares que rodean los vasos sanguíneos. Estos animales desarrollaron hipertensión y anomalías vasculares muy graves que se asemejaban a trastornos vasculares observados en pacientes con diabetes tipo 2 avanzada.
Según explica Curt Signmund, director del equipo de trabajo, "parece que cuando PPAR gamma está activado inicia una cascada de episodios que protegen los vasos sanguíneos. Cuando interferimos con el mecanismo de PPAR gamma, aquellos mecanismos protectores desaparecen y los vasos sanguíneos funcionan mal".
Aunque los fármacos TDZ han sido utilizados durante muchos años para tratar la diabetes tipo 2, tienen efectos secundarios graves que incluyen el aumento de peso y la retención de líquidos. Un estudio reciente también sugiere que estos fármacos podrían aumentar la incidencia de ataques cardiacos en pacientes diabéticos.
Sigmund señala que es habitual pensar que cuando un fármaco tiene efectos secundarios graves la molécula a la que se dirige el medicamento deja de ser importante y añade que este no es el caso. "Sabemos por nuestro estudio y por otros que la molécula sigue siendo muy importante, sólo necesitamos fármacos con una especificidad superior", concluye el investigador.
PPAR gamma es un factor de transcripción y cuando está activado se inicia una cascada de señales que controla la expresión genética, algunos genes se activan y otros se desactivan. En particular, los genes inflamatorios se desactivan y los genes antioxidantes se activan.
Según los investigadores, al identificar el mecanismo de PPAR gamma, la siguiente cuestión para los investigadores es qué genes se activan o desactivan para producir el efecto antihipertensivo. La identificación de estos genes podría conducir a métodos más específicos para tratar la hipertensión y la enfermedad vascular en pacientes con diabetes.
La acumulación de grasa es clave en el riesgo de diabetes
10 mar 2008 (espanol.news.yahoo.com)
(Reuters Health) - Un nuevo estudio halló que es la cantidad de grasa que las personas acumulan según su tamaño corporal a medida que entran en la adultez, y no el peso al nacer ni su desarrollo en sí, lo que influye en el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
En una investigación sobre el tamaño al nacer, el tamaño corporal en la edad adulta y la sensibilidad a la hormona reguladora del azúcar en sangre, la insulina, en jóvenes, un equipo observó que la masa grasa de las personas en la adultez era el único factor significativamente relacionado con la sensibilidad a la insulina.
La pérdida de sensibilidad a esa hormona induce la diabetes.
"Todos los padres, independientemente del tamaño de su hijo al nacer o de su desarrollo, deberían estar atentos al riesgo de la acumulación de grasa en el cuerpo de sus hijos", concluyó el equipo dirigido por R. W. J. Leunissen, del Centro Médico Sofía del Hospital de Niños de Rotterdam, en Holanda.
El bajo peso al nacer está relacionado con un aumento del riesgo de diabetes tipo 2 y algunos investigadores han propuesto que la aceleración del crecimiento en personas con talla pequeña al nacer que alcanzan su tamaño normal en la edad adulta tiene efectos nocivos sobre el metabolismo.
Sin embargo, los autores afirman que aún se desconoce si las personas con bajo peso al nacer, pero que recuperan su tamaño normal con el paso de los años o que lo mantienen a lo largo de la vida, tienen más riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Para investigarlo, el equipo analizó la sensibilidad a la insulina en 136 hombres y mujeres jóvenes.
Algunos de ellos habían nacido con bajo peso y talla y lo mantuvieron en la edad adulta; otros habían nacido pequeños, pero recuperaron la estatura normal en la adultez; otros habían nacido con peso y talla normal, pero tenían baja estatura en la edad adulta, y otros habían nacido con peso y talla normal y seguían así en la adultez.
Los investigadores hallaron que la masa grasa en la edad adulta era la única medida asociada significativamente a la sensibilidad a la insulina.
Tras aplicar técnicas estadísticas para controlar el efecto de la edad, el sexo y la talla en la edad adulta, el equipo observó que los hombres y las mujeres que habían nacido con bajo peso y talla, pero que tenían tamaño normal en la edad adulta, tenían un nivel significativamente más bajo de sensibilidad a la insulina que el grupo de control.
Según estos resultados, el equipo propone una "hipótesis de la acumulación de grasa", que establece que "su mayor acumulación durante la niñez, independientemente del tamaño al nacer, reducirá la sensibilidad a la insulina".
"La aceleración del aumento de la estatura y el peso en sí no es un problema, en tanto se acumule una cantidad normal de grasa", agregaron los autores.
"Nuestros datos indican que todos los individuos, independientemente de su tamaño al nacer, deberían tratar de lograr o mantener un nivel normal de masa grasa para su talla y peso corporal", concluyó el equipo.
En Rusia piden prohibir la publicidad de comida rápida para niños
13 mar 2008 (elmundo.es)
La Asociación de Consumidores rusa ha exigido a las autoridades competentes prohibir la publicidad en televisión de los alimentos destinados para los bebés de menos de seis meses y limitar la de productos para los niños con excesivo contenido de grasas , sal y azúcar.
Ese tipo de publicidad perjudica gravemente la salud de los niños, seducidos por los anuncios de personajes de dibujos animados que consumen productos dañinos para el organismo infantil, declaró en una rueda de prensa celebrada ayer el presidente de la asociación, Dmitri Yánin.
"En los próximos días demandaremos ante los tribunales a una importante empresa de comida rápida que ofrece un menú especial para los niños. Consideramos que es un engaño de los consumidores, pues esos productos no son un alimento infantil", indicó.
Yekaterina Tróshina, del Centro Científico de Endocrinología, señaló en la misma rueda de prensa que el consumo de alimentos dañinos para la salud de los niños conduce a la obesidad , que a su vez con frecuencia provoca diabetes.
"Cada 20 años, el número de niños enfermos de diabetes se duplica, y esos menores tiene que recibir diariamente 10 inyecciones, cinco con insulina y otras tantas para determinar el nivel de azúcar en la sangre", dijo, según la agencia Itar-Tass. La endocrinóloga subrayó que la 'comida-basura' no sólo provoca diabetes , pues una de cada cinco mujeres presenta problemas de tiroides, y un 10% de los niños padecen insuficiencia de yodo , que influye en el funcionamiento del cerebro.