Guatemala, 7 de febrero de 2012
 
 
 
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Aunque es una enfermedad que se da exclusivamente en mujeres embarazadas, puede traer secuelas después del parto…
 
13 feb 2008 (chile.com)
 

Los malos hábitos alimenticios y vida sedentaria también le pasan la cuenta a las embarazadas. Hoy un diez por ciento de ellas sufren diabetes gestacional, porcentaje superior al dos o cinco por ciento que había hace quince años.

Sus efectos son inmediatos y a largo plazo. Al feto le significa sobrepeso, nacimiento por cesárea e incluso la muerte, en el caso de embarazadas con altos niveles de glicemia que no tratan la enfermedad. La madre puede desarrollar diabetes del tipo II en un mediano plazo.

Las cifras son preocupantes. Si hace diez o quince años el rango de la incidencia de esta enfermedad era entre un dos y un cinco por ciento, hoy el porcentaje se ha elevado alrededor del diez por ciento, de acuerdo a recientes estudios e investigaciones de expertos nacionales.

La razones de esta alza diabética gestacional son, entre otras, factores de riesgo como obesidad, predisposición genética por origen étnico –las chilenas tienen mayor predisposición a desarrollarla- y mujeres que se embarazan en edades tardías.

“La diabetes gestacional aparece durante el embarazo y por termina luego del parto. Pero el problema principal de esta enfermedad es que el organismo es incapaz de regular el alza de la azúcar. Pero esta patología es transitoria y se diferencia de las otras diabetes por ser menos severa. Por lo general las embarazadas con esta enfermedad sólo necesitan una dieta adecuada, y no de administración de insulina como los diabéticos crónicos”, explica el gineco-obstetra de la Universidad Católica, doctor Cristián Beldar.

Factores de Riesgo

Entre las situaciones o antecedentes que predisponen al desarrollo de diabetes durante la gestación existen dos determinantes, como el sobre peso u obesidad y el origen étnico de la embarazada. “En razas hispano americanas y asiáticas hay mayor predisposición a esta enfermedad, no así en etnias europeas donde esta predisposición es menor. Nuestra carga étnica nos hace ser una población susceptible a desarrollar diabetes gestacional”, afirma el doctor Belmar.

También los antecedentes familiares de diabetes y el haber desarrollado diabetes gestacional en embarazos anteriores son factores de riesgo para esta afección.

Esta enfermedad es propia de la segunda etapa del embarazo, pues en dicho período es cuando la placenta genera un incremento hormonal tal que influye en un déficit de insulina y en la consiguiente alza en la glicemia.

Una prueba de tolerancia oral a la glucosa es el examen más práctico y sugerido por el Ministerio de Salud para diagnosticar diabetes gestacional, entre las semanas 24 y 28 del embarazo.

Diagnosticada la enfermedad, el tratamiento inmediato es una dieta baja en carbohidratos y en azúcares, similar al de un paciente diabético. En una segunda etapa, y sólo si persisten elevados niveles de glicemia, se le administra insulina a la paciente, tratamiento inofensivo para el feto.

En rigor el no tratamiento de una diabetes gestacional con altos índices de glicemia es lo peligroso para un niño en gestación, incluso podría provocar la muerte del feto.

De todas formas la diabetes gestacional provoca efectos negativos inmediatos en la vida intrauterina, no tanto en la salud de la embarazada. El efecto más usual es el excesivo crecimiento y sobre peso intrauterino, lo que conlleva partos por cesárea y problemas neonatales como hipoglicemia.

Sobre secuelas futuras en la vida del recién nacido, como insulina resistencia o predisposición a la diabetes, no hay resultados concluyentes.

Pero en cuanto a daños futuros de la diabetes gestacional para la madre sí hay evidencia, según explica el gineco-obstetra Cristián Belmar. “Aunque la madre sane de su diabetes gestacional luego del parto, de todos modos en un mediano plazo tendrá más riesgos de los normales de ser una mujer diabética. Tendrá un mayor riesgo que otra madre que no tuvo diabetes gestacional en desarrollar una diabetes del tipo II”, advierte el especialista.

Ante esta lamentable alza diabética en las embarazadas chilenas, el doctor Belmar llama a las mujeres a mejorar sus hábitos alimenticios y a dejar el sedentarismo por una rutina de ejercicios acorde al embarazo.

 
Reducir azúcar en diabéticos más de lo pautado no sería dañino
 
9 feb 2008 (lta.reuters.com))
 

Los resultados preliminares del mayor estudio sobre medidas agresivas para controlar el azúcar en sangre en las personas con diabetes tipo 2 no halló signos de que el tratamiento intensivo aumente el riesgo de muerte, señaló el miércoles un equipo internacional de investigadores.

Estos resultados contradicen los hallazgos difundidos la semana pasada de un ensayo a gran escala financiado por Estados Unidos que estudió los efectos del control estricto de la glucosa en los diabéticos en alto riesgo.

La investigación estadounidense, denominada Accord, mostró un leve aumento de la tasa de muertes en los pacientes con diabetes cuyo nivel de azúcar en sangre había sido reducido casi hasta los parámetros considerados normales.

Los descubrimientos del estudio Accord se contraponían a la creencia convencional sobre el control de la diabetes, que señala que disminuir la glucosa hasta un rango normal protege a los pacientes de ataques cardíacos, así como también de enfermedad renal, daño nervioso y ceguera.

Los resultados sorprendentes de la investigación llevaron a un equipo a realizar un estudio masivo denominado Advance, para chequear si los diabéticos que se someten a estrictas terapias farmacológicas también corrían más riesgo de muerte. Finalmente, no sería así.

"Los resultados preliminares de Advance no confirman la tendencia adversa en la mortalidad indicada por el estudio Accord," señaló en un comunicado Rory Collins, de la University of Oxford, presidenta del comité de control de datos y seguridad de la investigación.

Collins dijo que los resultados de Advance se basaron en más del doble de la información y en niveles de control de la glucosa similares a los del estudio Accord.

El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos indicó la semana pasada que estaba deteniendo la parte del control de azúcar estricto del estudio Accord y cambiando a esos pacientes a tratamientos menos agresivos.

El estudio Advance, realizado por el Instituto de Salud Internacional George de la University of Sydney, incluyó a 11.140 pacientes con diabetes tipo 2 en alto riesgo. Su diseño buscó observar si el tratamiento intensivo para bajar la presión y la glucosa mejoraba la salud de esos pacientes.

La parte del estudio Advance referida al azúcar en sangre fue completada en enero, pero los resultados sólo fueron vistos por el comité de datos y seguridad.

Al igual que el Accord, el estudio Advance apuntó a disminuir los niveles de azúcar en sangre por debajo de las recomendaciones actuales.

La directora del estudio, la doctora Anushka Patel del Instituto George, indicó en un correo electrónico enviado a Reuters que los resultados de Advance estaban completos en un 99 por ciento.

"Estamos seguros de que los hallazgos preliminares informados aquí son una guía confiable hacia los resultados finales," dijo Patel.

Los 10.251 pacientes de Accord fueron divididos en dos grupos: uno recibió tratamiento agresivo para disminuir sus niveles de azúcar en sangre, una medición conocida como hemoglobina A1c, a menos del 6 por ciento y el otro debía mantener esos niveles entre el 7 y el 7,9 por ciento.

La medición menor al 6 por ciento está muy por debajo de la meta de menos del 7 por ciento para los diabéticos y es mucho más cercana a lo que se observa en las personas sin la enfermedad metabólica.

Los pacientes del grupo con la terapia más exigente murieron a una tasa mayor que el grupo cuyos niveles de A1c se mantenían entre el 7 y el 7,9 por ciento, según indicaron los investigadores estadounidenses.

En tanto, en los pacientes del estudio Advance se apuntó a una meta del A1c de menos del 6,5 por ciento.

No quedó claro si los pacientes de ambos ensayos estaban tomando los mismos medicamentos para disminuir los niveles de glucosa.

 
Nueva píldora se investiga para tratar la diabetes o las demencias, los males de la vejez
 
02 feb 2008 (elmundo.es)
 

Un compuesto basado en el resveratrol del vino podría combatir desde la enfermedad cardiovascular hasta el cáncer. Ya se han iniciado los estudios en humanos. El problema es que manipular el gen de la longevidad, el sirt-1, podría ser un arma de doble filo: también está implicado en el desarrollo tumoral http://estaticos01.cache.el-mundo.net/suplementos/iconos/pix.gifJ.L.

La carrera para encontrar la fuente de la eterna juventud no ha cesado, a pesar de que, hasta ahora, todos los intentos han sido fallidos. Sin embargo, un compuesto, el resveratrol, presente en la piel de las uvas y en el vino tinto, podría dar respuesta, al menos en parte, al enigma de la duración de la vida.

La historia es la siguiente: dos científicos estadounidenses, Leonard Guarente y David Sinclair, identificaron hace años un grupo de genes que codifican unas proteínas, las sirtuinas, íntimamente relacionadas con la supervivencia celular. Y demostraron en estudios con animales que la vida se prolonga cuando se activan esos enzimas.

El resveratrol, un potente antioxidante que fabrican las plantas para hacer frente al estrés, es capaz de estimular la acción de las sirtuinas. El problema es que los humanos no pueden ingerir cantidades suficientes de fuentes naturales: la dosis terapéutica equivaldría a beber 10.000 botellas de vino. Por eso crearon una nueva molécula. / PÁGINA 4

Guarente es profesor de Biología del Instituto de Tecnología de Massachusetts (el famoso MIT), en EEUU. Sinclair es profesor de la Universidad de Harvard y codirector del laboratorio sobre biología del envejecimiento que tiene su famosa facultad de Medicina.

El primero inició hace 20 años las investigaciones que han probado la importancia de una familia de genes, bautizados con el nombre de SIRT porque codifican una proteína llamada sirtuina, que modulan una cadena de procesos metabólicos íntimamente relacionados con la duración de la vida. Al parecer, los SIRT activan el mecanismo que pone en marcha el organismo para defenderse cuando se le somete a privaciones como, por ejemplo, de alimento.

Ya se sabía que una dieta muy baja en calorías (entre un 40% y un 60% inferior a la considerada normal) es capaz de alargar la vida. Estudios realizados por estos investigadores en animales han demostrado que cuando se les somete a una restricción calórica entran en una especie de letargo, ralentizan su crecimiento, posponen la reproducción y activan genes relacionados con la reparación de los daños en el ADN y otras moléculas clave. De esta manera, consiguen vivir más.

DEFENSA

«Lo hemos podido estudiar muy bien en organismos fáciles de manejar como las levaduras o un tipo de gusano», asegura a SALUD el doctor Guarente. «También hemos visto que se trata de un mecanismo que perdura en la evolución y se mantiene en moscas, ratones, primates y humanos. Tiene mucho sentido: en épocas de escasez los seres vivos superiores intentan prolongar la vida mientras se ralentiza la reproducción en espera de que los tiempos mejoren, la comida sea más abundante y la supervivencia de la descendencia esté garantizada», dice.

«Lo que ocurre [con el resveratrol] es que si lo queremos utilizar con el fin de cumplir más años en buenas condiciones, harían falta cantidades enormes para activar los SIRT de forma eficiente», asegura Sinclair. Demasiada uva o demasiado vino. Se estima que la dosis terapéutica necesaria para un humano sería la equivalente a beber 10.000 botellas de tinto. «Hacen falta, por tanto, fármacos mucho más potentes que el resveratrol que puedan recetarse en pastillas y que contribuyan no sólo a prolongar la vida sino a tratar también las patologías relacionadas con el envejecimiento», añade el experto.

FÁRMACOS

Que Guarente y Sinclair trabajen en EEUU, y más concretamente en el área de Massachusetts que es cuna de infinidad de empresas de biotecnología, ha sido determinante para que los dos se hayan decidido a crear compañías farmacéuticas en las que desarrollar moléculas, como la citada, capaces de estimular estos genes de la longevidad y, de paso, tratar y prevenir las enfermedades asociadas a la vejez.

Sinclair es, hasta cierto punto, el 'padre' de Sirtris Pharmaceuticals, una firma que ya cotiza en el mercado tecnológico NASDAQ de Nueva York y que esta semana estaba valorada en la bolsa en algo más de 250 millones de euros.

En Sirtris se han centrado en buscar pequeñas moléculas que activen los SIRT. Una de ellas dispara la acción del SIRT-1 y consigue en animales de experimentación unos resultados sorprendentes. Los ratones tratados con el compuesto no engordan aunque coman, y corren sin cansarse el doble que sus congéneres en los que se usó un placebo (sustancia inactiva).

Además, sus parámetros sanguíneos son excelentes. Su metabolismo de la glucosa mejora y se reduce la resistencia a la insulina, dos indicativos asociados a un menor riesgo de desarrollo de trastornos diabéticos. Y aumenta el gasto energético. La gran maquinaria intracelular, la mitocondria, el almacén de la energía que el organismo necesita para seguir viviendo, funciona mucho mejor en los roedores tratados que en los del grupo control.

La incidencia de muchas de estas dolencias, incluida la enfermedad cardiovascular, el Alzheimer y el cáncer se incrementa exponencialmente a medida que cumplimos años. Y aunque se desconoce el motivo último, se sabe que, al menos en animales, la restricción calórica retrasa el inicio de muchas de estas patologías más frecuentes en edades avanzadas. ¿Podrían tener un componente metabólico común. ¿Y podría ese producto capaz de emular el efecto de una dieta hipocalórica retrasar igualmente su desarrollo?

Sirtris -que no ha encontrado en animales ningún efecto secundario importante de sus productos- ya ha comenzado las primeras investigaciones en humanos para intentar dar respuesta a estos interrogantes. Ha iniciado en la India los ensayos clínicos en fase I. Con éstos se investigará la tolerancia y la farmacodinámica de un nuevo medicamento para comprender mejor cómo hay que administrarlo en posteriores estudios, en los que se intentará conocer su eficacia real. «Hemos ido a la India porque el número de diabéticos tipo 2 [la del adulto] que no han recibido tratamiento farmacológico es elevado y porque existe una capacidad alta de hacer una ciencia muy buena», apunta Sinclair.

Los datos preliminares de estos trabajos en humanos, que se publicarán dentro de algunos meses, parecen prometedores, aunque todavía no se han concretado con pruebas fehacientes.

Ni Sinclair ni Guarente se inmutan cuando se les recuerda que, de forma muy frecuente, trasladar los resultados de la fase I a las farmacias es un hecho imposible, porque las investigaciones tropiezan a menudo con dificultades insalvables.

«En cualquier caso», tercia Guarante, «hay otros genes de la familia SIRT involucrados en estos procesos y, si fallan las primeras moléculas, encontraremos aquellas que frenen a alguno de ellos». A eso se le llama optimismo y confianza. La pareja está convencida de que ha encontrado uno de los grandes avances biomédicos que caracterizarán estos primeros años del siglo XXI.

Puede, sin embargo, que las nuevas investigaciones que se publican esta misma semana en la revista 'Nature' empañen '' parte de sus expectativas. Sus autores describen cómo la manipulación del SIRT-1 puede revelarse como un arma de doble filo, ya que entre las múltiples funciones metabólicas que regula este gen 'maestro' está también la tumorogénesis, es decir, la capacidad de promover un cáncer.

Los trabajos, realizados en ratones, revelan como otra proteína, la DBC1, controla la actividad del SIRT-1 y modula el mecanismo de la apoptosis, la muerte celular programada, una función crítica en el desarrollo tumoral. De hecho, la inhibición del SIRT-1 se señala como una nueva diana terapéutica del tratamiento oncológico. ¿Inhibirlo para controlar el cáncer o activarlo para prolongar la edad? Los fármacos para controlar el SIRT-1 serán beneficiosos dependiendo de las circunstancias.

 
4 ensayos con células madre se enfrentan a la diabetes
 
4feb 2008 (correofarmaceutico.com)
 

Cuatro proyectos, que incluyen ensayos clínicos con pacientes, se encuentran en marcha en España para mejorar la técnica del trasplante de islotes pancreáticos y aliviar el pie diabético y la insuficiencia vascular periférica asociados a la diabetes.

El ministro de Sanidad y Consumo, Bernat Soria, presentó la semana pasada a las asociaciones de pacientes estas nuevas líneas de investigación que forman parte del Plan de Terapias Avanzadas del Ministerio y cuentan con una dotación de 21 millones de euros.

El trasplante de islotes pancreáticos es una vía prometedora, ya que se ha demostrado que es capaz de lograr niveles normales de glucemia en diabéticos. El Hospital Universitario de Bellvitge, en Barcelona, ha emprendido un programa para cultivar células de islotes así como para optimizar su viabilidad, limitando la pérdida de tejido trasplantable.

Los investigadores Álvaro Meana, del Banco de Sangre y Tejidos del Principado de Asturias, y Rafael Ruiz Salmerón, del Hospital Virgen de Macarena, de Sevilla, expusieron los objetivos de dos ensayos clínicos para abordar el pie diabético. El primero trabaja con el injerto de láminas de fibroblastos que se obtienen de cultivar células de piel del propio paciente, y el segundo investiga con el trasplante de células autólogas del propio enfermo procedentes de la médula ósea. En insuficiencia vascular periférica, el Hospital Clínico de Salamanca está desarrollando un ensayo clínico que consistirá en la administración de un determinado grupo de células madre, también procedentes de médula ósea, que han demostrado seguridad y eficacia en el tratamiento de la cardiopatía isquémica.

 
Granos podrían ayudar a combatir obesidad y diabetes
 
06 feb 2008 (prensalatina.com.mx)
 

Una dieta a base de granos podría ayudar a reducir el peso y a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes, difundió un grupo de expertos en esta capital.

“El consumo de granos ha sido asociado con una menor presión sanguínea y menor masa corporal. Incluir esos alimentos en la dieta, protegería contra enfermedades crónicas como las cardiovasculares”, señaló Penny Kris-Etherto, de la Penn State.

En la investigación participaron 50 personas obesas de ambos sexos con síndrome metabólico, un conjunto de síntomas que elevan las probabilidades de padecer patologías cardiovasculares y diabetes.

Durante 12 semanas, los participantes recibieron la misma dieta y los estimularon a practicar ejercicios moderados.

Luego a un grupo de voluntarios se le pidió incluir en su alimentación cinco porciones de frutas y vegetales, tres de alimentos pobres en grasa, y dos de carne magra pescado y aves.

Los voluntarios de ambos grupos disminuyeron de peso, pero la pérdida fue mayor entre las personas que se alimentaron sólo a base de granos.

 
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